Se supone que la temporada navideña es mágica, ¿verdad? Pero para muchos de nosotros, es una mezcla de emoción y estrés. Entre hacer malabares con agendas apretadas, administrar presupuestos y navegar por la dinámica familiar, es fácil sentirse abrumado. Pero no se preocupe: no está solo y existen formas sencillas de devolver un poco de calma a sus vacaciones.
Lo primero es lo primero: dormir. Es la base de todo: tu energía, tu estado de ánimo e incluso tu capacidad para manejar el estrés. La ansiedad puede dificultar el sueño, así que mantén un horario constante para acostarte, reduce el consumo de cafeína y alcohol antes de acostarte y crea una rutina de relajación que te ayude a relajarte.
Cuando el estrés empiece a aparecer, tómate un momento para respirar, literalmente. Pruebe esto: inhale contando hasta cuatro, manténgalo así durante cuatro y exhale durante seis. Este pequeño truco puede calmar tu sistema nervioso y ayudarte a sentirte más conectado en tan solo unos momentos.
Hablemos de expectativas. Todos queremos unas vacaciones perfectas, pero perseguir la perfección suele llevar al agotamiento. Concéntrate en lo que realmente te importa. Tal vez se trate de acurrucarse con sus seres queridos o tal vez de buscar un momento de tranquilidad para usted mismo. Sea lo que sea, deja de lado la idea de que todo tiene que ser impecable. Spoiler: no es así.
Y luego están las redes sociales. Es difícil no comparar tu realidad con lo más destacado de los demás, especialmente durante las vacaciones. Si desplazarte te pone ansioso, tómate un respiro. En lugar de eso, mantente presente en tus propios momentos.
Un poco de movimiento también puede ser de gran ayuda. Incluso una caminata rápida al aire libre puede aclarar tu mente y brindarte ese impulso de endorfinas que te hace sentir bien. No tiene por qué ser un maratón, sólo algo para poner el cuerpo en movimiento.
La gratitud es otro punto de inflexión. Tomarse un minuto cada día para pensar en aquello por lo que estás agradecido puede ayudarte a cambiar tu perspectiva y aliviar el estrés. Es un pequeño hábito con una gran recompensa.
Si todo le parece demasiado, no dude en pedir ayuda. Ya sea apoyándose en un amigo, desahogándose con la familia o contactando a un terapeuta, el apoyo está disponible. No es necesario que cargues solo con el peso de la temporada.
Recuerde, las fiestas no tienen que ser perfectas para ser significativas. Cuídate, concéntrate en lo que te trae alegría y deja que el resto encaje en su lugar. Por una temporada navideña más tranquila y acogedora.